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El 30% de las familias madrileñas piden una mayor participación en la escuela de sus hijos

El 30 por ciento de las familias madrileñas piden tener una mayor participación en las escuelas en las que estudian sus hijos, según indicó hoy la catedrática de Psicología de la Educación de la Universidad Complutense, María José Díaz Aguado, durante la presentación del estudio 'Las familias de Madrid ante la adolescencia y su educación. Cómo mejorar la convivencia y prevenir el acoso y otras formas de violencia', realizado por la Consejería de Familia y Asuntos Sociales y la Unidad de Psicología Preventiva de esta misma universidad.

De hecho, este porcentaje de familias opina que en el centro al que acuden sus hijos se dan 'pocas o ninguna' oportunidad de participación a las familias. Sin embargo, otros datos del estudio señalan que 'sólo' el 2,7 por ciento de los adolescentes expresa que su familia 'no está nada contenta con el centro'.
Asimismo, la experta destacó la importancia de incidir en la prevención de 'problemas posteriores de los adolescentes desde primero de la ESO', así como para mejorar la colaboración familia-escuela. Según Díaz aguado, el nivel de colaboración familia-escuela disminuye gradualmente a medida que avanza el curso y la calidad de las relaciones y comunicación en la familia son mejor percibidas entre los adolescentes de primero de la ESO que en cursos posteriores.
Además, se desprendió de este estudio que el 75,6 por ciento de los adolescentes siente que se lleva 'bien' con los profesores y que el 91,5 por ciento 'se siente integrado' en el ámbito escolar.
Según los datos, un 20,9 por ciento de las familias encuestadas se preocupa por el aprendizaje escolar y la prevención del fracaso escolar de sus hijos, seguidos del 11,2 por ciento, que se preocupan en primer lugar por evitar la influencia negativa de las nuevas tecnologías.
El 10,2 por ciento reconocieron que se preocupan 'más' por lograr que se respeten las normas en casa, el 7 por ciento por problemas de humillación por parte de los compañeros, el 6 por ciento por problemas de relación con el profesorado y, finalmente, el 3,1 por ciento de las familias se inquieta prioritariamente por problemas de consumo de drogas ilegales.
Terra Actualidad - Europa Press |
ABC
El 63,5% de los padres, a favor de dar un bofetón a sus hijos en situaciones críticas
El País
El acoso escolar desciende después del 'caso Jokin'
Uno de cada dos adolescentes reaccionaría si conociera un caso
MARÍA R. SAHUQUILLO - Madrid - 20/02/2008
El número de agresores desciende de un 8% en 2004 a un 6% en 2007
Jokin tenía 14 años cuando se arrojó al vacío cerca de su casa, en Hondarribia, en septiembre de 2004. Sufría acoso escolar desde hacía un año. "Su caso fue el revulsivo que hizo a la sociedad tomar conciencia del problema", asegura María José Díaz-Aguado, catedrática de Psicología de la Educación y una de las autoras del informe Las familias de Madrid ante la adolescencia y su educación. Antes de Jokin, el 7,9% de los estudiantes de ESO madrileños afirmaban sentirse ridiculizados, según el estudio Maltrato entre iguales y exclusión social en la Comunidad de Madrid. Hoy son el 5,26% (unos 12.400).
"El problema del acoso escolar es generalizado y es gravísimo. No es algo puntual, sino constante, insultos, amenazas continuas... una situación insoportable", explica Encarnación García, de la Asociación Contra el Acoso Escolar (ACAE). Esta organización que creó Selene, la hija de 16 años de Encarnación y víctima a su vez de acoso escolar, recibió el año pasado unas 10.000 llamadas de víctimas y padres pidiendo consejo.
Pero el informe de 2007, elaborado con respuestas de 2.699 estudiantes de ESO de la Comunidad de Madrid y 1.433 familias, también proporciona el retrato de los agresores. Un 6% del alumnado (en torno a 14.000 adolescentes). El perfil de ese colectivo está claro para Díaz-Aguado: "La violencia no nace porque sí. Suelen ser jóvenes conflictivos, con malas relaciones en casa, alto porcentaje de fracaso escolar y que suelen recibir desde sus hogares el mensaje de tolerancia hacia ese comportamiento".
¿Cómo reacciona el resto mientras un compañero es acosado? Un 48% afirma que intervendría, aunque la víctima no fuese amigo suyo. Un porcentaje que era del 30,8% en un estudio del Defensor del Pueblo con datos de 1999 a 2006. Cifra que, a pesar de ser de toda España, es representativa, según los expertos. Pero no todos se pueden permitir el lujo de salir en defensa del agredido. El 28% asegura que, aunque sabe que la situación está mal y debería impedirla, no lo hace. "Son los llamados cómplices silenciosos", asegura Encarnación García. Díaz-Aguado lo explica: "Son alumnos menos asentados en el grupo. Tienen miedo de que, si reaccionan, la tomen contra ellos también".
Aulas menos violentas
Bajan un 44% los jóvenes que pegan a sus compañeros El 3,1% de los adolescentes se sienten rechazados en clase, un 16% menos que en 2004
El 3% de los estudiantes madrileños de Secundaria (ESO) son víctimas de acoso escolar psicológico, según el estudio Las familias de Madrid ante la adolescencia y la educación. Cómo mejorarla convivencia y prevenir el acoso y otras formas de violencia, de la Consejería de Familia y la Universidad Complutense de Madrid (UCM), presentado ayer.
Aunque el 2% de los adolescentes reconocen no tener amigos en su centro de estudio, la violencia en las aulas ha disminuido respecto a los resultados de otro informe de la UCM de 2004.
"Mayor conciencia"
“La clave es que hay una mayor conciencia colectiva. Hasta ahora la principal causa de acoso escolar era la permisividad de la sociedad. Hoy se buscan alternativas: el diálogo, la autoridad y la necesidad de evitar los conflictos”, señala María José Díaz-Aguado, autora del estudio.
El 6% de los adolescentes se reconocen acosadores y lideran o participan de la agresión. El perfil de estos adolescentes coincide con el de los alumnos más conflictivos, con problemas de integración y socializados con la violencia.
Bajan también tanto los chicos que se sienten rechazados (3,11%) como los que se confiesan autores de los ataques (6%). “Ha habido un cambio de conciencia y el agresor no se siente apoyado y la víctima, en una sociedad más sensibilizada, asume más esta situación”, explica Díaz-Aguado.
Los adolescentes que reconocen rechazar a sus compañeros baja un 24% frente a 2004, quienes insultan y ofenden se reducen un 56% y los que pegan bajan casi a la mitad: el 44%.
El 75,5 contra el acoso
El 75,5% de los adolescentes se oponen a la violencia escolar. De estos alumnos, sin problemas educativos y más integrados, el 47,5% intenta “cortar la situación, aunque no sea amigo de la víctima” porque gozan de una posición de liderazgo en el grupo. El 28% cree que “debería impedir la agresión” aunque no lo hace por miedo a convertirse en víctima. El 18,6% opta por la indiferencia.
Díaz-Agudo señala: “Se ha superado el rechazo a recurrir al adulto, dejando de lado la idea de chivato”. Y como no es normal, la mayoría recurren a padres y amigos. Pero los padres no perciben el acoso escolar en toda su magnitud: sólo el 2,44% sabe que su hijo es rechazado respecto al 3,11% de los casos.
El fracaso escolar; la principal preocupación de los padres
Las notas siguen siendo la principal fuente de conflicto en las familias. El 20 9% de los padres tienen como principal preocupación evitar el fracaso escolar. Hay que destacar que el 7% de los adolescentes desearía dejar de estudiar.
La influencia negativa de las nuevas tecnologías y que se respeten las normas de la casa inquietan al 11 2% y el 10 2% de los padres mientras que los problemas de convivencia en las aulas suponen un tímido 7%.
Por su parte los adolescentes perciben como mayor fuente de problemas el desorden de su habitación (el 81 8%) las notas (76 9%) y las peleas entre hermanos (73 9%). Los chicos lideran los problemas relacionados con el instituto y el ocio mientras que los problemas con las chicas son por las tareas domésticas y la relación con los hermanos.
La comunicación y el valor de la familia es lo principal para padres e hijos aunque todos coinciden la falta de tiempo de calidad para compartir actividades: el 20% de adolescentes y el 10% de padres rompen sus planes.
EL APUNTE
El 63% de las familias ve bien una bofetada
“Si te pegan pega”. El 28,6% de los jóvenes ha recibido alguna vez este consejo el 10,3% de sus propios padres. Aunque se oponen al acoso el 23% de los adultos y el 67% de los chicos aprueban devolver el golpe. El 63,5% de los padres está de acuerdo en pegar una bofetada a su hijo en situaciones críticas.
20 MINUTOS
Las notas preocupan más a los padres que si sus hijos toman drogas
- El 63 por ciento de las familias son partidarias de la bofetada "en situaciones críticas".
- Bajan los matones en el colegio, pero los acosados se mantienen.
- Cuéntanos: ¿Qué problemas de tus hijos son los que más te preocupan?
A los padres les quita más el sueño las calabazas y suspensos de sus hijos que las drogas o que el acoso escolar (bullying). Son algunas de las conclusiones a las que llega el estudio sobre las familias de Madrid ante la adolescencia y su educación presentado ayer por la Comunidad y realizado entre 1.433 padres y 2.699 adolescentes.
La mayoría de los hogares consultados consideran el fracaso escolar de sus hijos como su principal problema (un 20,2%), por encima de otros como el respeto por las normas de casa (10,3%), el bullying (7%) y el consumo de drogas (3,1%), a pesar de que el último estudio de la Comunidad sobre el tema refleja que el 52,3% de los adolescentes consume alcohol, un 1,7% cocaína, y que un número importante fuma porros (20,4%) o tabaco (29,7%). Además, un 63,5% se muestra partidario del castigo físico o de la bofetada "en situaciones críticas" y otro 50% reconoce tener mucha dificultad para controlar a los chavales.
Menos acosadores
El bullying destaca además como una práctica cada vez menos empleada, ya que el número de abusones ha descendido, pasando del 8% de 2005 al 6% de 2007. El número de acosados, sin embargo, se mantiene en torno al 3% (del 3,7% de 2004 al 3,1% de 2007), aunque sólo el 2,44% del total de padres encuestados creían que su hijo sufría bullying.
Estos datos confirman, según la catedrática de Psicología encargada del estudio, María José Díaz Aguado, "que los padres no conocen todos los problemas reales de sus hijos, ya que los que más les preocupan son los que ellos identifican como propios y cotidianos", afirma.
"Sin embargo", dice la investigadora, "la situación está mejor que hace años. Ahora el 70% de las familias se muestran partidarias de una educación de calidad basada en valores democráticos como son el respeto o el diálogo entre iguales".
CLAVES
Agresión: Así participan. Los adolescentes toman distintas posturas cuando presencian una agresión. Un 6% participa en ella, un 46,6% no hace nada "por la falta de poder", según los expertos; y otro 47,5% ataja la situación.
Integración: Con los profesores. Las familias tienen muy buena opinión de los colegios (más del 80% están satisfechas) aunque un 30% considera que su centro no les deja participar. El mejor profesor es el que transmite motivación por lo que enseña.
Respuestas: De los familiares. El "si te pegan, pega" no ha desaparecido. Un 10,3% de las familias todavía lo usan. Aún así, el consejo mayoritario que los padres dan a sus hijos cuando son agredidos es "evitar situaciones de riesgo
Madrid - Sociedad
Seis de cada diez familias madrileñas, de acuerdo con pegar una bofetada a tiempo
19-02-2008 -
El 63,5 por ciento de las familias madrileñas opinan que "a veces puede ser necesario pegar una bofetada a los hijos para que éstos aprendan", según indicó este martes la catedrática de psicología de la educación de la Universidad Complutense, Maria José Díaz Aguado.
Esto fue durante la presentación del estudio 'Las familias de Madrid ante la adolescencia y su educación. Cómo mejorar la convivencia y prevenir el acoso y otras formas de violencia', realizado por la Consejería de Familia y Asuntos Sociales y la Unidad de Psicología Preventiva de esta misma universidad.
Esto implica que "siguen faltando alternativas al castigo físico para enseñar a respetar límites", según indicó Díaz Aguado. De hecho, el 50 por ciento de las familias encuestadas reconocen que tienen "mucha dificultad" para controlar a su hijo a veces o con frecuencia. Asimismo, de este estudio se desprendió que las dificultades entre padres e hijos "aumentan" en la disponibilidad para compartir actividades cuando éstas exigen cierto tiempo y dedicación.
A pesar de estos datos, la experta aseguró que las familias madrileñas "se identifican de forma muy generalizada con los valores de la democracia como una forma de vida". Así, el 93,7 por ciento de las familias del estudio creen que "conviene animar a los hijos a decir a sus padres qué costumbres familiares les parecen mal", y "solamente el 2,8 por ciento están de acuerdo con que "conviene dejar a los hijos que hagan lo que quieran porque de todas formas lo van a hacer".
Según los datos, "sólo" el 12,5 por ciento de los adultos opinan que es mejor dejar a su hijo solo cuando está preocupado si no quiere hablar con sus padres". Con estos datos, se ponen de manifiesto valores democráticos como el valor de la discrepancia, el derecho a la libertad de expresión, la imposición de límites sin caer en el autoritarismo ni en la negligencia, y el valor de la comunicación.
Además, el 54,6 por ciento de los adultos y el 36,3 por ciento de los adolescentes creen que los conflictos se resuelven llegando entre todos al mejor acuerdo posible, y el 40,3 por ciento de los adultos y el 31,8 por ciento de los adolescentes piensan que los padres tienen más peso en las decisiones pero explican por qué lo hacen.
Finalmente, la experta aseguró que el 99 por ciento de las familias "parecen proporcionar hoy confianza y apoyo a los adolescentes de forma muy generalizada", aunque las dificultades aumentan en la disponibilidad para compartir actividades cuando éstas exigen cierto tiempo y dedicación. Así, el 10 por ciento de los adultos y el 20 por ciento de los adolescentes reconocen que los padres "dejan de cumplir planes que habían hecho con su hijo".
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